Capítulo 1: El Interrogatorio de Shizuku
En las primeras horas del día, antes de que el calor veraniego cayera con toda su fuerza.
En la cocina de la familia Ootsuki, Haruto y su abuela estaban uno al lado del otro preparando el desayuno.
—Abuela, para la sopa de miso, ¿qué es mejor, tofu o cebolla?
—El tofu debe estar más cerca de su fecha de caducidad.
—Entonces hoy hagamos sopa de miso con tofu y alga wakame.
Diciendo eso, Haruto añadió alga deshidratada al caldo que había preparado el día anterior.
—Abuela. Hoy iré al dojo.
—Está bien. ¿Y qué hay del almuerzo?
—Hoy comeré fuera.
Respondió Haruto mientras revisaba el punto de cocción del salmón a la parrilla.
—Ahora que lo mencionas, Haruto, ¿cómo van las cosas con Ayaka-san?
Al oír las palabras de su abuela, Haruto detuvo la mano con la que estaba colocando el salmón en el plato.
—Bien, todo bien.
—¿De verdad? Me alegra oírlo.
Las arrugas de su abuela se profundizaron con una sonrisa llena de alegría. Y mientras ella sonreía, un sentimiento complejo, mezcla de felicidad y culpa, se extendió en el pecho de Haruto.
—…Ella es una persona tan maravillosa, casi demasiado buena para mí.
Haruto volvió a mover las manos para continuar preparando el desayuno.
—Asegúrate de apreciar a Ayaka-san, ¿de acuerdo?
—Sí… lo sé.
Mientras Haruto asentía, la imagen de Ayaka iluminada por una bengala se reflejó claramente en su mente.
En su corazón existía, sin duda, un deseo de apreciarla de verdad. Sin embargo, eso no era algo que debiera hacer un novio falso. Ese era el papel de un novio real, no de uno fingido.
Al lado de su abuela, que estaba feliz porque su nieto tenía una novia tan maravillosa, Haruto se preocupaba solo.
◆
Haruto, que tenía el día libre de su trabajo de medio tiempo, se dirigió al dojo de kárate después de terminar el desayuno. Allí se dedicó por completo al entrenamiento.
Mientras se concentraba, no tenía que pensar en cosas innecesarias, así que entrenaba con todas sus fuerzas.
—¿Qué pasa, Haruto? Hoy estás más impetuoso de lo normal. — Le habló Ishikura, su compañero de combate, durante el descanso.
—Nah, solo quiero sacudirme unos pensamientos que me distraen.
—¿Eres un monje o qué?
Diciendo eso, Ishikura soltó una carcajada.
Él era un año mayor que Haruto, alguien confiable como un hermano mayor. Además, era un rival con quien había perfeccionado sus habilidades en el dojo Doujima desde la infancia.
—Cuando entreno con todas mis fuerzas contra Kazu-senpai, me concentro mucho y es divertido.
—Oh, mira nada más que cosas dices, ¿eh? Bueno, ¿hacemos otra ronda?
El imponente Ishikura esbozó una sonrisa.
Su apariencia daba la sensación de que podría sacar un cuchillo del bolsillo. Sin embargo, Haruto sabía que, pese a su aspecto, por dentro era un joven de muy buen corazón.
—Sí, por favor.
Haruto elevó su espíritu y reanudó el combate con Ishikura.
Después de eso, siguió entrenando con entusiasmo y, cuando se dio cuenta, ya era la hora del almuerzo.
Tras terminar la práctica, Haruto, que iba camino al vestuario para cambiarse el dogi por su ropa casual, llamó a Shizuku, que pasaba por ahí.
—Shizuku, ¿tienes un minuto?
—¿Qué pasa, Haru-senpai? ¿Una propuesta de matrimonio? Sí, casémonos.
—¿Ya decidiste qué almorzarás hoy?
Haruto ignoró la broma habitual de Shizuku y le preguntó por su plan de almuerzo.
—No, no he decidido nada. Tenía natto y plátanos en el refrigerador, así que pensaba ponerlos sobre tostadas para el almuerzo.
—…Esa combinación es bastante excéntrica. ¿El natto y el plátano combinan bien?
—¿Quieres probar también, Haru-senpai? ¿Almorzamos juntos?
Shizuku, con su expresión habitual e inexpresiva, incluso soltó un “Puedo darte un ‘Amm’ si quieres”.
—No, paso. Más bien, si te parece, ¿podría invitarte a comer hoy?
—¿Mmm? ¿Por qué estás confesándote de repente? Igual estoy completamente lista para aceptarlo.
—No, solo te estoy invitando a comer.
En ese intercambio, Shizuku lanzaba de vez en cuando comentarios completamente fuera de pista. Haruto sonrió con ironía.
—Cuando estuve enfermo, cuidaste de mí, ¿recuerdas? Quiero darte las gracias por eso.
—Ah, no tienes que preocuparte por eso. Lo hice porque quería.
—¿En serio…? Aun así, ya estás buscando un restaurante.
Aunque decía palabras de rechazo, ya estaba buscando un lugar para almorzar en su smartphone.
Deslizando rápido el pulgar, murmuraba “A ver si puedo confiar en las reseñas de este sitio…” mientras buscaba con entusiasmo.
—Asegúrate de que sea un lugar donde puedan ir estudiantes de preparatoria, ¿eh?
Mientras Haruto sonreía ante el comportamiento habitual de Shizuku, Ishikura, ya cambiado a ropa casual, se acercó a ellos.
—Hey, ¿qué hacen ustedes tortolitos?
—Haru-senpai y yo siempre estamos de tortolitos. Y tú Kazu-senpai eres tercero en discordia.
Shizuku levantó la vista de su celular y se inclinó ligeramente hacia Haruto al decir esto, sin mostrar emoción en el rostro. Haruto ignoró sus palabras e invitó también a Ishikura.
—Pensaba invitarla a almorzar para agradecerle que me cuidara. ¿Te gustaría venir también, Kazu-senpai?
—Ah, paso.
Rechazó con un gesto de la mano.
—¿Tienes planes?
—Kazu-senpai es el tercero en discordia.
—Planeo hornear algunos dulces por la tarde.
Ishikura tenía una apariencia bastante intimidante. Pero, al contrario de su imagen, su hobby era hacer repostería. Y no solo eso: su habilidad era notable, y la tarta de frutas que les había dado a probar la última vez era tan deliciosa como la de una tienda.
—Oh, ¿qué harás hoy?
—Kazu-senpai es el tercero en discordia.
A la pregunta curiosa de Haruto, Ishikura respondió con una expresión un poco feliz.
—Compré una mantequilla bastante buena el otro día. Estoy pensando en intentar hacer financiers[1].
—Financiers, huh. Suena bien.
—Solicito una muestra para mañana en la práctica. Y también mencionar que, Kazu-senpai es el tercero en discordia.
—Oye, Shizuku. Me sigues llamando tercero en discordia, pero sí quieres que traiga dulces. Vaya que tienes agallas…
Shizuku, que había estado colando el “tercero en discordia” en toda la conversación, tenía los ojos inexpresivamente brillantes al oír la palabra “financier”.
A eso, le tembló ligeramente la sien a Ishikura.
—Kazu-senpai eres genial, guapo, increíble, intimidante. Listo, ya te alabé, así que por favor trae las muestras mañana.
—¡Eso fue super a medias! ¡Y “de aspecto intimidante” no es un cumplido!
Ishikura levantó la voz en protesta ante el desinterés total de Shizuku. Ella respondió:
—¿Kazu-senpai, estás siendo egoísta?
—Dios… tienes una personalidad increíble.
—No, no, para nada.
—¡No te estaba elogiando! haaa… En fin, ustedes vayan a almorzar. Yo me voy a casa. Nos vemos.
Ishikura, un poco cansado por el intercambio, se fue con un gesto de despedida.
Al verlo alejarse, Shizuku murmuró sin expresión:
—¿Cuánto más gap[2] tendrá que dominar Kazu-senpai para quedar satisfecho?
—Bueno, él es una persona que da vida al dicho ‘no juzgues un libro por su portada’.
Una complexión cercana a los dos metros, cejas finas, ojos afilados, cabello corto con tres líneas rapadas en los costados, y una cicatriz que cruzaba desde la sien hasta la boca.
Solo por apariencia, parecía un delincuente completo.
Pero por dentro, era un joven bondadoso cuyo hobby era hacer dulces y que adoraba a los niños y a los animales pequeños.
—¿Crees que mañana traerá las muestras?
—Las traerá. Se quejará y gruñirá, pero las traerá. Así es él.
—Haru-senpai, ¿vendrás mañana?
—Sería un desperdicio perderse los financiers de Kazu-senpai.
Haruto también los esperaba con ansias. Mañana tenía su trabajo de limpieza en la casa de los Tojo, y después de eso debía practicar ser pareja con Ayaka. Pero eso sería después del mediodía.
Como tenía la mañana libre, decidió ir al dojo y disfrutar de unos deliciosos financiers.
Shizuku asintió satisfecha con un “Mhm, mhm” y luego le mostró rápidamente su celular.
—Haru-senpai. Quiero ir aquí para el almuerzo.
—Mhm, entendido.
Haruto aceptó la sugerencia de Shizuku y se dirigió al vestuario para cambiarse.
◆
—Este olor tan único. Esta es la verdadera esencia del ramen Iekei[3].
Shizuku acercó la cara al cuenco que el empleado había traído y olfateó el ramen que había pedido.
—Este olor, una vez que te acostumbras, se vuelve adictivo.
—De acuerdo. Este olor que al principio parece fuerte, se vuelve seriamente adictivo mientras más veces lo comes.
Shizuku asintió ante la opinión de Haruto.
Como agradecimiento por haberlo cuidado, fueron a comer ramen al lugar que Shizuku había elegido.
Había abierto recientemente un nuevo restaurante de ramen Iekei cerca del Doujima Dojo. Al parecer, tenía curiosidad por probarlo.
—Este sitio siempre tiene fila. Pero esperar sola es aburrido, así que tu invitación fue perfecta, Haru-senpai.
—Sí, esperar en este calor también sería difícil estando solo.
Haruto, hablando con Shizuku, tomó un cucharón de sopa y lo llevó a su boca.
—Oh, está delicioso.
El intenso sabor que se extendía por su lengua tenía el umami concentrado del hueso de cerdo y la profunda riqueza de la salsa de soya. Al mismo tiempo, el aroma del aceite de pollo pasaba por su nariz, seguido por el olor distintivo del estilo Iekei.
Había otro restaurante de ramen Iekei cerca del dojo, uno ya con unos años en servicio y con un sabor sobresaliente. Él, Ishikura y Shizuku iban allí con frecuencia después de los entrenamientos.
Sin embargo, el sabor de este nuevo lugar podría ser igual de bueno.
Mientras Haruto pensaba eso, Shizuku a su lado también sorbió un bocado de fideos y asintió.
—Sopa rica y fideos gruesos y firmes. Esto… pasa.
Aunque su rostro seguía inexpresivo, la seriedad en su voz era palpable.
Junto a ella, que parecía una jueza profesional de un programa culinario, Haruto también adoptó una expresión seria.
—La variedad de condimentos en la mesa también es excelente. El hecho de que tengan chips de ajo demuestra que este lugar sabe lo que hace.
—Y el vinagre para ramen también es un punto a favor.
—Exacto.
Ambos cruzaron los brazos y asintieron.
Unos minutos después, continuaron en silencio disfrutando su ramen. Cuando habían comido cerca del ochenta por ciento, Shizuku habló de repente, como si recordara algo.
—Por cierto, Haru-senpai.
—¿Mmm?
—Te lo pregunte antes, pero… ¿hay alguien que te guste Haru-senpai?
“¿¡Haaaa!?”
Ante la repentina pregunta, Haruto dejó de moverse, todavía sujetando con los palillos el alga que había estado guardando para el final.
—¿Por qué tan de repente la pregunta Shizuku…?
—Porque estabas hablando de eso con Kazu-senpai antes, ¿no? Algo sobre la distancia adecuada con una chica con la que te estás llevando bien o algo así.
—Ah… ¿lo escuchaste?
Anteriormente, cuando Ayaka lo había presionado con lo de practicar ser novios, sus sentimientos casi se habían desbordado y había intentado consultarlo con Ishikura. Al parecer, Shizuku había escuchado aquella conversación.
Aunque, incluso si la escuchó, al final no habían hablado de nada tan importante.
—Entonces, ¿qué? ¿Te enamoraste?
—Bueno, eh… no sé…
Haruto era consciente de sus sentimientos hacia Ayaka. Lo era, pero aún no había logrado ordenarlos lo suficiente como para ponerlos en palabras y admitirlos.
Sin embargo, al verlo titubear, Shizuku dejó escapar un pequeño suspiro exasperado.
—“No sé…” Eso es prácticamente decir que sí te enamoraste, ¿sabes?
—… ¿Cómo puedes estar tan segura? No puedes saberlo.
—Sí puedo.
Lo afirmó con firmeza, mirándolo directamente a los ojos.
—He estado observándote desde que era pequeña. Claro que lo sé.
Sus palabras, invariables como siempre, casi sin mostrar emociones, tenían aun así una extraña persuasión que Haruto no pudo negar.
—¿…Era tan obvio?
—No, es porque te conozco desde hace mucho tiempo. Es algo especial.
Diciendo eso, Shizuku sacó un poco el pecho con orgullo.
—Entonces, ¿quién es la chica que le gusta a Haru-senpai?
Shizuku parecía completamente convencida de que Haruto se había enamorado, así que continuó con la conversación basándose en esa suposición.
Viéndola así, Haruto se resignó y abrió la boca.
—…Es una chica de mi clase, y durante las vacaciones de verano tuve oportunidad de hablar un poco con ella. Así que, bueno…
—Vaya, vaya. ¿Así que la gata ladrona que me robó a Haru-senpai es una chica de tu clase?
Haruto sonrió con ironía ante Shizuku, que decía aquello con la mano en la barbilla.
—Ahora que lo pienso. La famosa Tojo-senpai también estaba en la clase de Haru-senpai, ¿no?
—¿¡Eh!? Ah, ah… sí, así es.
Al oír el nombre “Tojo” salir de la boca de Shizuku, Haruto no pudo evitar reaccionar de golpe.
Shizuku no pasó por alto esa mínima reacción y lo miró con ojos escrutadores.
—Haru-senpai, ¿tu amor platónico será acaso…?
—……………Me acojo a mi derecho a guardar silencio.
Incapaz de soportar más la mirada de Shizuku, Haruto apartó el rostro y murmuró.
Ante su reacción, Shizuku soltó otro suspiro.
—¿Ves? Eso es prácticamente decir que sí, Haru-senpai.
—Ugh… Pero en serio, de entre todas, ¿tenía que ser Tojo-senpai…? Pobre Haru-senpai, vas directo a convertirte en un cadáver más en la montaña de valientes guerreros que se confesaron y cayeron derrotados. No te preocupes, yo sanaré a mi senpai rechazado. Puedes empapar mi pecho con tus lágrimas si quieres.
Tojo Ayaka, la idol de la escuela, nunca respondía “sí” a las confesiones de nadie.
Esa era una historia más que famosa entre los estudiantes.
Por eso era natural que Shizuku lo compadeciera, asumiendo que sería rechazado.
—Además, ¿no se rumora entre las chicas de primer año que Tojo-senpai no está interesada en el romance?
Sin embargo, Haruto, que vio como era gracias a su trabajo de limpieza, empezaba a pensar que quizás sí tenía una oportunidad, así que negó instintivamente.
—No es que Tojo-san no esté interesada en el romance. No lo creo, al menos.
Alguien desinteresado en el romance no sugeriría “practicar ser novios”, ni pediría un tono “mandón” para el papel de novio.
Shizuku, que vio la negación directa de Haruto, lo miró con desconfianza.
—Haru-senpai, ¿pasó algo con Tojo-senpai? ¿Y cómo se supone que la conociste durante las vacaciones? Ah, ¿será por un trabajo temporal? ¿Es eso, Haru-senpai?
Ante la ráfaga de preguntas, Haruto pensó que evadirlas torpemente solo haría las cosas más complicadas, así que levantó las manos en señal de rendición y le contó a Shizuku, de forma resumida, lo que había pasado con Ayaka.
Shizuku escuchó en silencio toda la historia y, al final, murmuró una palabra.
—…Cobarde.
—¿Eh? ¿Qué dijiste?
Lo dijo tan bajo que Haruto no lo escuchó.
Al preguntarle de nuevo, Shizuku habló con un tono ligeramente molesto.
Quizá era imaginación suya, pero sus ojos inexpresivos parecían un poco entrecerrados hacia arriba.
—Haru-senpai, no entiendes para nada los sentimientos de las mujeres. ¡Ella es tu novia, aunque sea de mentira! Nadie haría algo así con alguien que no le gusta. Y eso de “practicar ser novios”, ¡eso es Tojo-senpai esforzándose para que Haru-senpai se dé cuenta!
Shizuku negó con la cabeza, exasperada, y dejó escapar su tercer gran suspiro del día.
—Pobre Tojo-senpai. Tener que lidiar con un Haru-senpai tan denso, tan lento y torpe.
—Oye, oye, tampoco es para tanto, ¿o sí?
—Sí lo eres. Para empezar, ¿por qué le mentiste a tu abuela? Eso no es propio de ti Haru-senpai.
Después de decir eso, Shizuku infló un poco las mejillas y murmuró con un aire ligeramente resentida:
—Yo podría haber fingido ser tu novia en su lugar.
—Lo siento. De verdad estaba muy alterado, no pensé bien… Cuando creí que la abuela de verdad se iba a ir, mi mente se puso en blanco…
Al oír la voz débil de Haruto, la expresión de Shizuku se suavizó por un instante antes de volver a su habitual rostro inexpresivo.
—Bueno, supongo que entiendo lo que significa tu abuela para ti, Haru-senpai.
Shizuku terminó de sorber los pocos fideos que quedaban en su tazón, juntó las manos y dijo “Gracias por la comida”. Luego, mientras devolvía el tazón al mostrador, volvió el rostro hacia Haruto.
—Déjame decirte algo.
—¿Qué cosa?
—Una chica no le dice “me gustas” a alguien por quien no siente nada.
Después de dejar esas palabras, Shizuku se levantó y dijo: “Bueno, ya terminé de comer, así que saldré primero”, y salió del local.
Haruto, apresurándose para alcanzarla, empezó a terminar su ramen.
Y fue entonces cuando de pronto se dio cuenta de algo.
“‘No le dice me gustas a alguien por quien no siente nada’… Entonces, ¿qué pasa con Shizuku?”
Cada vez que Haruto le hablaba, Shizuku hacía bromas como “Vamos a salir” o “Casémonos”. ¿Qué significaba eso?
Haruto se quedó quieto un momento, sumido en sus pensamientos, pero al recordar que lo estaba esperando afuera, siguió comiendo.
Bueno, Shizuku siempre ha sido así desde hace mucho… Supongo que es un caso especial.
Concluyó dentro de sí, juntó las manos y dijo “Gracias por la comida” ante el plato vacío, y salió del local.